Operaciones corporativas

El panorama de las operaciones corporativas del middle market (operaciones medianas) en España ha mejorado de forma sustancial a lo largo de los últimos dos años, habiendo aumentado significativamente el número de este tipo de operaciones en comparación con los años precedentes. Varios factores han contribuido a esta mejoría.

operaciones

En el ámbito macroeconómico nacional, han mejorado en nuestro país buena parte de las variables que afectan a la marcha de las empresas, destacando el notable crecimiento del PIB (+3,2% en 2015 y expectativa de ~+2,8% en 2016), al que han contribuido, entre otros, la favorable evolución del turismo receptivo -principalmente extranjero- y la recuperación del consumo privado. Los tipos de interés en mínimos históricos están favoreciendo también de forma importante a nuestra economía, facilitando en el caso de las familias tanto el aumento del consumo como la reactivación del mercado inmobiliario y, en el caso de las empresas, minorando su coste de capital, lo que favorece la realización de inversiones y hace rentables proyectos (creadores de valor) que en otro contexto podrían no serlo.

Es cierto, por ser justos, que otras variables arrojan una fotografía menos favorable de nuestro país; el déficit público y su pariente cercano, el nivel endeudamiento público, que supera ya el 100% del PIB, o, de forma destacada, el desempleo, que supone un tremendo lastre social y económico para España y que en el caso del desempleo juvenil debería constituir una verdadera emergencia nacional.

En todo caso, la recuperación de nuestra economía no ha pasado inadvertida para los inversores extranjeros, que han vuelto a considerar a España como un país fiable y atractivo para sus inversiones, especialmente en un contexto en el que nuestra economía crece a un ritmo muy superior al de las que nos rodean y en el que los precios de algunos activos (p.ej. inmobiliarios), habían caído fuertemente durante la crisis.

Las empresas españolas, por su parte, han hecho “los deberes” durante los últimos años, acometiendo procesos de reestructuración operativa y racionalización de costes, desapalancándose desde un punto de vista de endeudamiento financiero y, de manera destacada, abriéndose hacia el extranjero, potenciando sus exportaciones o mediante su implantación directa en otros países, lo que probablemente ha supuesto la única consecuencia positiva de la crisis económica reciente.

Un aspecto más que ha contribuido al repunte de las operaciones corporativas es la disponibilidad de financiación -existe un altísimo nivel de liquidez en la actualidad- aspecto esencial para las mismas. Adicionalmente, las empresas (especialmente las medianas) disponen en estos momentos de un abanico mayor de opciones de financiación que en el pasado. Se mantiene abierta la alternativa “clásica” de la financiación bancaria, que en la actualidad muestra un gran apetito por financiar este tipo de operaciones, así como otras nuevas en nuestro país, como por ejemplo la de los fondos de deuda (financiación más flexible que la bancaria, que se adapta mejor a las peculiaridades de cada operación y que está dispuesta a asumir cotas mayores de riesgo, a cambio, eso sí, de tipos superiores).

Por lo que se refiere a los inversores en capital o acciones (equity), también éstos están muy activos en los últimos tiempos. La mayoría de las gestoras de fondos de capital riesgo han lanzado nuevos vehículos de inversión (fondos), participados por inversores institucionales privados nacionales e internacionales, así como inversores públicos nacionales (debiendo hacerse aquí mención especial al papel del ICO como institución dinamizadora de este sector). También otras alternativas como el MAB han crecido en importancia, si bien no han estado exentas de ciertos claroscuros (p. ej. el éxito de las SOCIMIs, que contrasta con las deficiencias en la supervisión de algunas compañías).

Si bien la inestabilidad política española del último año y las incertidumbres del contexto macroeconómico europeo y mundial han ensombrecido relativamente este panorama, la realidad última es que el momento actual es muy favorable para las operaciones corporativas.

Pueden beneficiarse de ello las empresas que quieran apoyarse en las adquisiciones como parte de su estrategia de crecimiento, los accionistas que busquen un socio financiero que les ayude a crecer, fortaleciendo a la vez los fondos propios de su compañía, o, alternativamente, aquellos que simplemente deseen desinvertir y capitalizar a título particular el valor generado como accionistas de sus empresas –muchas de ellas familiares- durante años o incluso generaciones enteras.


Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información y publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información en nuestro Aviso Legal y Política de Privacidad y cambiar la configuración de su navegador o aceptar y continuar navegando. Aceptar