12 marzo 2019

¿Es el Blockchain el futuro de la auditoría?

Goldman Sachs, uno de los grupos de banca de inversión y de valores más grande del mundo, estableció en el año 2015 mediante una nota enviada a sus clientes que “Mientras que el ciclo de furor de Bitcoin se ha ido silenciosamente, Silicon Valley y Wall Street están apostando que la tecnología que le subyace, la Blockchain, puede cambiar… bueno, TODO.”

No es el objeto de este post alarmar a nadie, pero todo apunta a que blockchain desempeñará un papel muy importante en un entorno socioeconómico en el que cada vez es más necesario producir y gestionar grandes cantidades de información fiable. Si hasta ahora no te ha generado demasiado interés esta tecnología, creo que sería conveniente que empieces a prestar atención a lo que se ha llegado a considerar la cuarta revolución industrial y que está llamada a cambiar la forma de entender los negocios.

Pero entonces… ¿Qué es una blockchain?

Es habitual ver cómo la gente suele confundir blockchain y Bitcoin, sin embargo, la primera se trata de la tecnología y la segunda simplemente es una (aunque es cierto que la más famosa) de sus posibles aplicaciones.  Por asimilarlo a algo cotidiano, podríamos decir que blockchain es el sistema operativo de nuestro móvil y bitcoin es “whatsapp”.

Blockchain, del inglés “cadena de bloques”, consiste (muy básicamente) en un registro inalterable de todas las transacciones que se hacen en su red. Las transacciones son acordadas entre las partes involucradas mediante el software, el cual es el encargado de certificar y validar que las operaciones han tenido lugar, añadiendo la transacción al registro de la blockchain. Se asegura de esta manera que la información contenida no pueda alterarse mediante encriptación.

Todo sistema en el que se produzca algún tipo de compartición está sujeto a que una tecnología blockchain pueda aplicarse, por lo que los expertos afirman que se trata del siguiente escalón para pasar de una internet de la información a una internet del valor sin intermediarios y directamente entre los usuarios que así lo decidan.

Si bien es cierto que en la actualidad la tecnología blockchain está estrechamente vinculada con las nuevas criptomonedas, nos encontramos ante un sistema valido para otros tipos de transacciones que también demandan seguridad y una mayor agilidad como, por ejemplo, contratos (“Smart contracts”), compra/venta de acciones, origen e historial de joyas, gestión de la propiedad intelectual, registros mercantiles/de la propiedad/médicos, …

Ahora bien… ¿cuál es la relación que se podría esperar entre una auditoría y una blockchain?

Uno de los problemas fundamentales que generan los métodos de auditoría tradicionales (Sin tener en cuenta La cantidad de recursos que se requieren para llevarlos a cabo), sería la imposibilidad de garantizar el 100% de seguridad como consecuencia de la metodología común de selección de muestras, de ahí aquello de “seguridad razonable”. Pues bien, blockchain tiene potencial para resolver este problema, por lo que el sector de la auditoría ha empezado a tomar posiciones y está realizando constantes investigaciones con el fin de desarrollar herramientas que aumenten tanto la garantía como la eficiencia de las actividades de auditoría.

Por citar un ejemplo, y dado que esta tecnología promete transparencia, seguridad y auditabilidad, una de las aplicaciones mas inmediatas que podrían derivarse de su uso en las auditorías podría ser la relacionada con las confirmaciones externas. De este modo, si el libro mayor de una sociedad se encontrara en una blockchain pública y descentralizada, los auditores podrían obtener toda la información relacionada con cualquier tipo de transacciones sin la necesidad de realizar un procedimiento de confirmación externo, con el ahorro de tiempo y costes que esto conllevaría.

Por el momento, blockchain no es rival ante el juicio profesional, y por tanto seguirá siendo necesario que los auditores aportemos nuestro criterio en áreas de los estados financieros sujetas a incertidumbres y principalmente a la hora de determinar las estimaciones contables. No obstante, es posible que dichas estimaciones se vean reducidas en un escenario donde la blockchain se haya adoptado de manera amplia.

Como conclusión, y a pesar de que el futuro es siempre una incógnita, parece que blockchain ha venido para quedarse y, siendo el ser humano una especie poco amiga de la incertidumbre que suponen los cambios, nos encontramos ante una pastilla demasiado difícil de tragar.

Sin embargo, no podemos permitirnos ser meros espectadores del cambio ya que para nuestra profesión se abren nuevos retos a la hora de redefinir los servicios de auditoría. Y es que quien piense que en la actualidad la auditoría se limita a poner cientos de ticks con un lapicero rojo lleva tiempo jugando a otro deporte.

Por ello, es fundamental que, aunque aún desconozcamos las consecuencias que el uso de esta tecnología puede acarrear, volvamos a hacer gala de nuestra capacidad para adaptarnos al entorno y comencemos a familiarizarnos con ella, a trabajarla y a crear proyectos, porque si esperamos demasiado tiempo para apuntarnos a este amanecer, nos lo habremos perdido.

Miguel Crespo, Socio de Auren Auditores


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