16 mayo 2018

La aplicación del Big Data y el Data Analytics en auditoría

En la actualidad el trabajo de auditoría de cuentas se encuentra inmerso en un desafío paradójico pues viene provocado por aquello mismo que le ofrece grandes soluciones: las nuevas tecnologías.

Cada día las empresas tienen a su alcance nuevos sistemas que optimizan procesos de tratamiento de la información, aumentando su capacidad de gestión y reduciendo las estructuras organizativas, pero provocando a su vez que los procesos sean más abstractos y complejos.

Estos nuevos procesos surgen principalmente como respuesta a una necesidad acuciante fruto del crecimiento y globalización de las empresas, las cuales deben ser capaces de procesar y analizar grandes cantidades de información para expresar la realidad económica que subyace en las mismas. Como consecuencia de ello, nace una nueva dificultad a la hora de verificar que ésta expresión de los hechos económicos sea fiel a la realidad. Este es, pues, el gran desafío al que se enfrentará el auditor en un futuro muy cercano.

Todos los actores implicados como son los formuladores, reguladores contables, organismos internacionales, asociaciones o firmas de auditoría, se encuentran de acuerdo en que éste desafío supone también una gran oportunidad para mejorar la eficiencia y asignación de recursos en el trabajo de auditoría. En este punto cabe destacar el momento de implementación en el que se encuentran estas nuevas técnicas, basadas en el macro análisis de datos y procesos de información, para conocer el camino a seguir y las posibilidades de futuro que se abren ante nosotros.

Ante este desafío, podemos diferenciar el impacto previsible según el tipo o estructura de firma de la que estemos hablando. Así, para las grandes firmas no supondrá una gran dificultad desarrollar sistemas que utilicen el análisis de datos en las aplicaciones de gestión de sus clientes, pues en ocasiones podrán utilizar estos sistemas para varios trabajos de auditoría dado su alto volumen de negocio y la magnitud de las empresas que auditan, de tal manera que podrán hacer rentable con mayor facilidad el desarrollo de aplicaciones y sistemas de análisis.

Sin embargo, para las entidades auditoras de menor tamaño encontramos un escenario diferente, pues una sola firma tendrá dificultades para desarrollar un sistema de análisis y obtener una rentabilidad suficiente del mismo, al poder utilizarlo únicamente en un número limitado de trabajos de auditoría, siendo la facturación obtenida de los mismos en muchos casos insuficiente para acometer estas inversiones. Para superar este hándicap y que todo el sector de la auditoría tenga al alcance estas nuevas técnicas, es por tanto necesario el desarrollo de aplicaciones transversales, es decir, de tipo genérico que ofrezcan ser utilizadas en múltiples clientes y trabajos de auditoría, así como para varias firmas, ofreciendo un precio asequible en la medida en que su coste de desarrollo y comercialización pueda ser compartido por varias firmas del sector.

En síntesis, es necesario destacar que las soluciones existen, únicamente es preciso que sean demandadas y sea posible su desarrollo en términos de rentabilidad.

Una vez entendidos la situación y el desafío que suponen las soluciones globales, profundizamos hacia las posibilidades específicas que la tecnología nos ofrece, y encontramos varios aspectos relacionados principalmente con la mejora de la eficiencia y el aumento de la confianza de las pruebas de auditoría.

En primer lugar, con la aplicación del big data y el data analysis es posible realizar pruebas de auditoría sobre un porcentaje muy alto de una población o incluso sobre la totalidad de la misma sin suponer ello una mayor necesidad de recursos, pero ofreciendo una mayor confianza en el resultado de la prueba realizada.

Dando un paso más allá, existen técnicas que ya se aplican, y que están relacionadas con la inteligencia artificial o “machine learning”, cuyo modo de proceder consiste en monitorizar las operaciones contables en tiempo real, dando la posibilidad al sistema de “aprender” acerca de cuáles son los procesos habituales, detectando de este modo las incongruencias o situaciones irregulares fruto por ejemplo de una situación de manipulación o fraude, podemos entender esto como una especie de control o auditoría constante de los procesos. En este punto es importante reseñar que el auditor debe mantener un nivel adecuado de escepticismo profesional, pues las aplicaciones y sistemas pueden tener errores que provoquen conclusiones equivocadas.

Los ejemplos mencionados y el escenario analizado no puede entenderse sin el nuevo enfoque para el trabajo del auditor, la auditoría basada en riesgos, para la cual estas nuevas soluciones no suponen un problema, pues únicamente ofrecen el vehículo para obtener evidencias y detectar incidencias, siendo el camino a recorrer el mismo, detectar riesgos y analizar cómo la empresa los ha mitigado, para finalmente verificar que las Cuentas Anuales reflejan la imagen fiel de la realidad económica de las empresas.

Para concluir no podemos dejar de lado el desarrollo normativo que acompaña a la profesión de auditoría, el cual en el futuro con toda probabilidad se basará en la experiencia obtenida de la aplicación de las nuevas técnicas, es decir, durante un tiempo se utilizarán técnicas sin una regulación de las mismas en las NIAS, siendo en este caso necesaria la aplicación del juicio profesional del auditor para mantener la calidad del trabajo de auditoría en un escenario nuevo y cambiante. Así mismo será de una gran utilidad formar a los miembros del equipo de auditoría en estas nuevas tecnologías, incorporando a los mismos perfiles con conocimientos en informática y programación.

Juan Mª Blázquez Hernández, Auditor en Auren

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